Bajo Su Piel Tatuada de Federico Relimpio Astolfi

 

 

A Federico Relimpio Astolfi se le conoce por ser un excelente y reconocido médico nacido en la ciudad española de Sevilla. Su incursión en la literatura la hizo con el  libro KOL: LÍDER DE OPINIÓN donde trató un tema denuncia sobre la medicina contemporánea: abordó sin cortapisas la deshumanización, la pérdida de valores, la ambición sin control y el cinismo. Esta vez nos lleva al corazón del barrio. Su nueva aventura literaria con BAJO SU PIEL TATUADA, no ha podido ser más exitosa. Ha logrado en 437 páginas contarnos una buena historia, que tiene su origen en el barrio. La ficción narrativa se ha expresado con su crudeza, con esa ebullición de tramas y personajes, que probablemente hayan sido inspirados en vidas reales. Mujeres, y hombres, desfilan en su imaginación, cada uno con sus frustraciones, complejos, tristezas, preocupaciones, pero siempre con ese sentido de pertenencia. Podríamos decir que Federico sabe tejer historias. Y lo que empieza como algo pequeño, se van transformando en muchos retazos que se unen para lograr una gran colcha. Y aunque al comienzo crea la duda, el rompecabezas se va armando. Y al final todas las piezas estarán en el lugar que les corresponde.

Sobre el relato

Una piel tatuada es una piel marcada. De algún modo así es la vida de todos los personajes que pululan en esta historia. Cada uno está marcado por hechos, circunstancias, por su pasado, por ese cotilleo diario que da la familiaridad, el creer que se conoce a cada uno de los que viven en el barrio con sus angustias, con sus problemas, con su infelicidad.

Esta historia sorprende por su cantidad de aristas, su autor nos cuenta una historia desde varios puntos de vista. Varios testigos conocen al hombre de la serpiente tatuada o al menos creen conocerlo. Según el cristal con que se mire, ese hombre serán tan odiado o tan amado y sus huellas imborrables.

El autor nos envuelve en un perfecto rompecabezas. Cada una de las 9 partes y sus capítulos conforman un relato cíclico que comienza con la joven becaria de periodismo, la pelirroja Mónica y termina con ella. Pasarán muchos acontecimientos a lo largo del relato. Mónica contactará a Yoani, una mujer que tiene una grave denuncia. Ella le dará datos y contactos para que comience a investigar.

Una autopsia es el eje central. En base a este hecho tan particular se arma la historia contada de manera desfragmentada… la temporalidad se mide en días, meses, años antes y días, meses, años después de la autopsia. Todo se basa en ese cadáver capaz de inspirar las más diversas emociones y reacciones.

Sobre el estilo

En la novela abundan descripciones, bien incisivas, con ese ojo crítico para describir las emociones más internas de los personajes. Hay muchos símiles: los periodistas son un enjambre de abejas nerviosas (p.26) Los párpados son losas de mármol (p.245) Horror de volver a casa de Daniel y encontrármelo de la mano de la vaca de las tetas grandes, ojos de gata y labios de sangre (p.332)

La historia es contada por un narrador, la misma varía de tercera a primera persona. Existe una flexibilidad en la que el autor se permite jugar de acuerdo a la intención.

En cuanto el estilo narrativo, predominan las oraciones cortas que se suceden unas tras otras separadas por puntos seguidos y en ocasiones por puntos suspensivos.

Hay un amplio manejo de términos del español coloquial con los que el autor busca situar a los personajes en su contexto particular, más bien, es una lectura que deja ciertas interrogantes y ameritan una búsqueda. Cito tres ejemplos: Guiris significa turista extranjero. Gamberra es una persona que comete actos incívicos para producir molestias o perjuicios a otras personas, especialmente en la vía pública. Palique es una conversación sobre temas poco trascendentes

También se emplean frases del latín para el caso de Sacra quien ejerce el Derecho. In dubio, pro reo: Es uno de los principios actuales del Derecho penal moderno donde el fiscal o agente estatal equivalente debe probar la culpa del acusado y no este último su inocencia. Podría traducirse como “ante la duda, a favor del reo”.

Uso de puntos suspensivos para los pensamientos, los delirios y los sueños. El autor emplea el viaje al pasado a través de los flashbacks que vienen a la mente de los personajes. De repente, se disparan las ideas unas tras otras, con la coherencia que les da el recuerdo. El pasado y el presente se entremezclan.

La letra cursiva para algunas palabras y frases implica alguna emoción. Pepi piensa: “Ahí sigue el caballero, junto a una ventana que le proporciona una bonita vista de la ciudad” (p.292) “Todo en su lugar: el señor reluce al sol con sus elegancias” (p.293)  Sacra reflexiona: todos los gatos son pardos (p.300)

El autor incluye el recurso epistolar. Una carta es un recurso que permite enumerar emociones, contar vidas, detallar acontecimientos, introducir nuevos personajes.

Los subtemas

Varios capítulos se desarrollan en un bar, en ese recinto donde fluye el alcohol  se caen las caretas, las conversaciones se vuelven descarnadas. Los clientes se muestran tal como son con sus fracasos y sus frustraciones. Pero al menos tienen a  alguien que les escuche, como un buen barman o una mesonera. Hay varios capítulos en los que una buena plática es la forma de contar chismes, historias, bajo el humo del cigarro y con el desayuno,  una cerveza o un cafelillo al frente.

Las conversaciones se suceden también en la cotidianidad de los apartamentos, que por su construcción, propician el que  las palabras se escuchen en los pisos cercanos, el cotilleo diario que deja una conversación cara a cara o simplemente por el medio más usado, el teléfono.

La mayoría de las conversaciones son entre dos, las ideas cortas se entrelazan a veces con coherencia y otras veces al voleo, generando un compendio de sensaciones, imágenes que se suceden unas a otras mientras van contando la cotidianidad con su pasmoso transcurrir. Sandra y Trini. Perico y Rocío. Rosana y Juanlu. Lidia y Jadiya.

El autor maneja muy bien la autocrítica de cada personaje, muchos de ellos se sabotean a través de pensamientos constantes que les dicen duras verdades sin cortapisas ni rodeos. Como si de un regaño se tratara.

Hay un mensaje de desesperanza y pesimismo generacional que se evidencia en ideas como: Espesos y oscuros son, pues, los nubarrones que se atisban sobre el presente y el futuro de toda su generación (p.31)

El periodismo es motivo de reflexión, desde el punto de vista de la ética: La verdad es que si no cuentas la verdad o la cuentas sólo a medias, si la distorsionas, la manipulas o añades de tu cosecha interesadamente, luego dificultas mucho su obtención (p.31)

El autor hace una crítica a  la censura y  a la falta de información: Tú has decidido trabajar en un medio que actúa de vocero de los poderes que nos machacan y si te sientes disconforme contigo misma, es tu problema, guapa, no el nuestro. Al final, la tuya es una vía sin salida (p.43)

Da un mensaje directo a quienes se forman en la carrera periodística para que eviten el conformismo: Bueno, al fin y al cabo, si eres acomodaticia de becaria… ¿Qué clase de engendro profesional serás a los cuarenta y tres? (p.50)

Como una forma de motivación personal, la becaria reflexiona: ¿Qué temes más, Mónica, al hastío o a la derrota, a ti misma o a los demás? Ya decía Roosevelt que sólo hay algo peor que el fracaso: no haber intentado nada (p.62)

La parte dos  comienza con una autopsia. A propósito, una reflexión muy cierta que se refiere a la importancia de este procedimiento: Alevosía o defensa propia. Ensañamiento o premeditación. Inocencia o culpabilidad. Es curioso lo que se juega alguien en un micrómetro cuadrado. La libertad o la cárcel (p.68)

El autor tiene una dura filosofía en contra de la pobreza. Esto se deja ver en varios pasajes: Así pues, feos los hicieron, y peor los puso el tiempo. Y no los embellecen precisamente los mil cables que los surcan por encima, evidenciando que primero los construyeron y mucho después llegó la técnica (p.95)

 Los trapos sucios se lavan en casa. Lo que los demás quieran contar de los suyos, presta oídos, no más… Viejo, pero útil lubricante para sobrevivir con cierta comodidad en estos atestados barrios, donde las mismas caras de siempre acumulamos años, chismes, hijos, nueras, yernos, nietos, achaques y miserias. Carnaza para divertir a un vecindario, a dos, a una ciudad entera (p. 109)

Frase lapidaria, contra el chismorreo y el qué dirán: Orgullo de mantener decencia y discreción, de evitar las salpicaduras de este lodazal en cuya vecindad, de algún modo, fue condenada a arrastrar sus días (p.104)

Pero el barrio no todo es malo, en algunos casos se desarrolla la hermandad, un sentimiento de unidad entre sus miembros “Hemos pasado mucho en este barrio… Y lo hemos pasado juntos… ¿Cómo no cogerle cariño a sus gentes, a sus hijos?” (p.242) El barrio es testigo de todas las acciones de sus habitantes.

La pobreza también es autodestrucción: La vida es para los ricos… Los demás… Los demás nos arrastramos en el polvo (p.166)

El autor hace una amarga crítica a las clases sociales: Este país sólo es fácil para la gente rica y bien relacionada… Los demás tienen que chupar mesa y flexo (p.280)

Entre los temas sociales que plantea el autor está la infertilidad vista desde el punto de vista de la mujer. Es el caso de Sacra y José Luis. Sacra es una mujer con una edad poco adecuada para ser primeriza. José Luis la deja con  su “vientre seco en la cuneta”.

Las mujeres desahogan sus frustraciones fumando cigarrillos… el establecer conversaciones pasa por ese hábito que lo tienen varias de las féminas en la historia. Pepi es una viciosa: Lleva con el demonio ese entre los dedos desde los doce, y no sabe estar sin él. Sin esa mierda se sube por las paredes (p.285). Pero no es para menos, ella trabaja en un hospital y limpiar porquería ha sido su vida.

Uno de los recursos que emplea el autor es describir con mucha precisión el clima como una forma de introducir algunos de los capítulos. Es un medidor de emociones que lleva el hilo conductor de la trama. Las diferentes estaciones van transcurriendo, dando paso a las acciones:  El clima no distingue credos ni razas, haciendo bueno el viejo dicho de que cuando llueve, llueve para todos, pero justo al revés, que ya vendría bien un poco de agua aquí y ahora, aunque fuera en forma de fugaz tormenta de verano (p.162)

En el libro también se habla de cómo aleccionan los hijos a los padres. Una sentencia cierta: “Los hijos vienen al mundo para escarnecer a los padres hasta el día del postrer aliento.” (p.191).  Esto es lo dice la mamá sobre su hija Vanessa quien sufre una fuerte depresión por su novio ausente.

Pero también los padres aconsejan a los hijos conscientes de su posición en la vida. Al menos, así lo recuerda Sacra. : Una mujer ahora tiene que trabajar, no puede esperar que un marido la mantenga… No te queda más que estudiar, hija… Estudiar hasta dejarte los codos y los ojos… Estudiar más que ningún otro compañero, y luego opositar (p.280)

Las comunicaciones de hoy en día son abordadas por los jóvenes a su manera: Nadie espere un diálogo al estilo clásico, con interrupciones medidas y cierto hilo lógico. Mil entradas y mil salidas, mil entrelazamientos y mil palabras a medio decir y medio escritas en los aparatos en una jerga imposible. Es la comunicación juvenil, de la red, imposible para los no iniciados (p.194)

La humanización de los animales se hace presente: Con la edad, se acorta el dormir y se alarga el gruñir. Seas de la especie humana o canina. (p.266)

Son más listos que los humanos. Inclusive el perro Tulio piensa mal de los hombres: sólo se fían de los hechos. Y éste, por viejo, hace cálculos alambicados relacionando el beneficio que le va a reportar el más mínimo esfuerzo. No deja de tener su lógica canina. Y añosa. (p.270)

El rechazo social hacia la homosexualidad inclusive a la familia. Éste es doloroso y dejará huellas dramáticas en Jesús. Sus consecuencias serán trágicas. Discriminación sexual por parte de rígidas y “tradicionales” familia. Así vociferaba el papá de Jesús: ¡Me lo estás amariconando!”, soltaba con voz rajada y peste a tinto. “¡Tanto jugar con la niña de abajo!… ¡La próxima vez que te coja te pego una hostia que te embarco! ¡Pégale patadas a la pelota, so pedazo maricón!” (p.314)

La religión forma parte de la trama desde la niñez de Jesús. Es vista como un escape ante la terrible discriminación que sufre. La Iglesia y  sus oraciones, son una salida: Y sobre todo viene a la memoria cómo supliqué en silencio a la Virgen María que me muriese allí mismo, que me metiesen en el mismo ataúd afilado hasta el pie, como en una novela que había leído, para ser los dos eso, la Virgen buena y el niño Jesús, y volar juntos a los cielos con Dios Padre Todopoderoso. (p.325)

En cambio a la prostitución no se le juzga. Aparece en la trama de la mano del Lidia. Sin ambages ni cortapisas. En mi época yo era la mejor, ¿sabes?… Una verdadera profesional… Ahora… Ahora exijo lo mismo: un lugar exclusivo y excluyente, situado muchos metros sobre el suelo… (p.391)

El elemento onírico se hace presente en el capítulo El Banquete. Es una situación grotesca dónde se practica la antropofagia al mejor estilo de una bacanal romana, donde el tema sexual prevalece en las conversaciones.

Sobre la trama

La autopsia da el primer indicio del personaje central de la novela: Destaca una más profunda, del mismo aspecto e igualmente cicatrizada, situada sobre el hombro izquierdo, próxima a un tatuaje que representa a una serpiente de cascabel… p325

El  nieto de Angustias, personaje protagónico, es objeto de las habladurías de las vecinas: Un secretísimo designio del hado señala que un chiquillo recién salido de la cuna exhibe a los ojos de las viejas del lugar estigmas indelebles que denotan ora bondad y camino inequívoco de santidad, ora maldad y la senda indefectible hacia el averno. P113

El joven ha golpeado a su abuela, ha consumido drogas. No anda en buenos pasos.

Pepi tiene un encuentro traumático con el sobrino de Mila, el del tatuaje de serpiente: La sonrisa del diablo volvía una vez y otra desde la ducha y me transmitía su infinito desprecio; el desprecio y el asco que sentía por Mila, por su abuela. En cierto modo, el profundo desprecio que sentía por media humanidad p158

Hay un capítulo llamado Hoy puede ser un gran día, inspirado en una canción de Joan Manuel Serrat. Es un drama personal que vive Mila, la gorda que nunca pudo ser feliz. La precisa descripción de los sentimientos negativos y de destrucción que siente esa mujer provoca sentimientos de lástima. Este personaje  solo escupe frases lapidarias: El sueño de toda guapita de barrio: arréglate, nena, y que se fije en ti el que te arregle la vida… Por mucho que cante el Serrat… ¿Quién coño me va arreglar a mí la vida, joder? ¿Quién va a cargar con este saco de papas?” (p.167)

Lo que sí es una verdad grotesca, pero verdad al fin, es el insano sentimiento que Mila profesa a su sobrino: Y descubre desconcertada que, pese a la confusa mezcla de sentimientos que la vida y sobre todo la muerte de su sobrino le han inspirado, se advierte súbitamente asaltada por el íntimo deseo de que allí estuviera todavía. Y con él, pervivieran aún su olor a sudor, el desorden de su ropa desparramada y su sonrisa cínica y  despectiva. (p.169)

Rocío y Perico trabajan en un bar. Ellos observan a los clientes y los conocen pero hay uno en particular que les preocupa: Volverá por aquí, ya sabes, y habrá que atenderlo… A él y a toda su panda… Míralo siempre a la frente, al piercing, al pendiente, a la nariz… ¡Pero nunca a los ojos!… Así no podrá dejarte sin resuello, sin respuesta… ¿Ves a todos los que le acompañan?… Hoy me di cuenta… No tienen alma, no piensan ni deciden; sólo lo miran a él (p.228) Por supuesto que se refiere al hombre del tatuaje.

La joven Vanessa acude al bar en búsqueda de su pareja y como una especie de premonición, se le advierte: ¿En qué momento aciago pusiste tu mirada en los ojos crueles de la serpiente?… ¡Corre, límpiate el maquillaje que en mala hora aprendiste a aplicarte como ninguna!… ¡Deja a la bestia para las animalillas de ahí afuera, que son las que lo sabrán lidiar… A ti te destrozará el corazón, chiquilla… Te traerá desgracia…” (p.241)

Vanessa sufre un accidente de características imprecisas, En su recuperación delira sobre el hombre del tatuaje de serpiente. El autor de forma hábil, llevará al lector al desenlace de este caso, sin prisa, a su ritmo y dejando muchos puntos suspensivos. La joven desea verlo. “¿Cómo quieres que lo deje irse, Rocío?… ¿Que si no me he enterado de lo que le ha pasado?… ¿Cómo me voy a enterar? ¡Si me he pegado un leñazo en la cabeza y me han tenido que operar!… ¡Y luego me han encerrado, atiborrada a pastillas!… (p.256)

Sacra es una jueza que tuvo en sus manos el juicio del joven del tatuaje de serpiente. De alguna manera, él la impacta: De que el chaval era guapísimo… ¡Una verdadera monada! (p.303)

El autor nos sorprende una vez más. En un giro literario inesperado inicia la parte 7 con una carta para Mario. ¿Quién es Jesús? Un suicida hace su aparición en la trama: Mario: cuando leas estas líneas, un trozo seré de carne fría. De la nada vengo, nada fui casi siempre y, cuando estas palabras estén llegando a tu cerebro, nada seré de nuevo. (p.309)

Jesús confiesa su amor por Daniel. A su juicio, había algo en común entre ellos. La madre de Daniel era viuda y se ganaba la vida dando clases de piano. Es así como se fabrican los raros. Otro tipo de raros, claro está (p.319)

Jesús también conocerá al joven con el tatuaje de serpiente en la cárcel: Lo cogí de la mano y le ayudé a levantarse de la camilla, dándole palabras de aliento. Era inocente y los dos lo sabíamos, aunque de esa inocencia quedara ya un poco menos (p.333)

La parte 8 da otro giro que el lector no se espera. Un ancianato con una de sus huéspedes, la coqueta Lidia y su cuidadora Jadiya. Hablan sobre la vejez, el ritual para vestirse y maquillarse con ese rojo carmesí en los labios, símbolo de que todo pasado fue mejor. Lo inesperado ocurre cuando el autor nos da a conocer el pasado de Lidia, quien fue una prostituta que vivió con muchos lujos: Unos buenos ahorros… Sí; ésas son, en parte, las compensaciones. Pero mucho más, si cabe, compensan otras satisfacciones, más inmediatas: como, por ejemplo, la irresistible comodidad de viajar en primera y reposar en un cinco estrellas… O la magia de elegir alegremente sin mirar el precio, haciendo bailar con gracia la tarjeta de crédito, que extrae sin esfuerzo de un pozo sin fondo donde siempre hay buenos remanentes (p.355)

Hábilmente el autor teje una trama en la que Lidia se relaciona con el joven del tatuaje de serpiente, tanto así que se enamora de él: ¡Es tan bonito!… ¡Pero a qué precio!… Mañana buscaremos juntos otra vida… Con otras compensaciones… (p.370)

Ella no soportará que él tenga otra relación. Esto lo sabe Rosana, la del bar al que Lidia acude con frecuencia a llorar sus penas. El autor conectará el destino de Lidia quien se encuentra en el ancianato, con el destino de Vanessa quien ha perdido la razón y se vive deambulando en el mismo lugar. Ambas amaron al mismo hombre y fueron víctimas de la pasión. Nunca lo sabrán y coexistirán en el mismo lugar hasta el fin de sus vidas. Con los recuerdos grabados en el alma, los de aquel joven con la piel tatuada.

La parte 9 llamada Epílogo es una conclusión que nos regresa al lugar de inicio. Volvemos a saber de la becaria de periodismo Mónica a quien las editoriales le rechazan un manuscrito de su autoría. Esto le causa frustración.

Sin duda, Mónica es la que cierra toda esta historia. Los `personajes del barrio participan sin pudor, con total descaro en un sueño sórdido, atípico, donde todos disfrutan de una res muy especial, es el cuerpo de quien ha desencadenado todas las acciones. El hombre sin nombre, pero con la serpiente cascabel tatuada.

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