Mariela Michelena: La ficción me ha dado la libertad que ansiaba

Por Patricia Chung


Mis palabras para la autora de La vida son los miércoles:

–  En primer lugar quiero comentarte que tuve el placer de leer tu libro y es fabuloso. Me encantó. Te deseo mucho éxito.

– Para mí tu novela es una reflexión sobre la vida, sobre la amistad más allá de la distancia y el amor en sus diferentes formas.


Mariela Michelena es venezolana pero vive en Madrid desde 1983. Trabaja como psicoanalista en su consulta privada. Escribe libros de Psicoanálisis que cualquier persona puede entender, además de artículos en revistas y periódicos de alcance nacional. También da conferencias en España y América. Su incursión en la ficción la tiene muy satisfecha. Su libro La vida son los miércoles cuenta la historia de tres  mujeres con sus inseguridades, sus recelos, sus pensamientos más ocultos. El lector pasará de la risa, a la angustia y al llanto. No hay nadie que conozca mejor la psiquis humana como Mariela y según contó en entrevista a QUÉ LEER, su obra aborda las realidades de nuestro tiempo.  Sin duda que la frescura de la trama y el hilo narrativo atraparán al lector desde la primera página e indudablemente muchos se sentirán identificados y disfrutarán la lectura al máximo.

¿Cómo te has sentido con la experiencia de escribir tu primera novela La vida son los miércoles, una forma de llevar a la ficción el complejo universo femenino que tan bien conoces por tu amplia trayectoria como psicoanalista?

Como bien dices, mi experiencia como psicoanalista me ha permitido acompañar y ayudar durante más de 30 años a mis pacientes, especialmente mujeres, a conocerse a sí mismos y a comprender los conflictos personales por los que atraviesan.

Y con el objetivo de hacer llegar el psicoanálisis a una audiencia mayor, comencé en el 2002 a publicar libros sobre los temas que trato en mi consulta. Por ello, escribí la trilogía compuesta por Mujeres malqueridas, Me cuesta tanto olvidarte y Mujeres que lo dan todo a cambio de nada.  También, otros libros sobre el desarrollo infantil y un diario personal sobre el cáncer de mama. En todos ellos, escribí como psicoanalista, tratando siempre de combinar tanto los conceptos teóricos como las historias clínicas de una manera cercana y comprensible a todo el público, pero sin perder rigor.  Todo ello, me obligaba a estar alerta, continuamente alerta, en el proceso de escritura.

Con La vida son los miércoles, la experiencia ha sido completamente distinta. La ficción me ha dado la libertad que ansiaba. Esta vez me he concentrado en respetar la coherencia interna y la verosimilitud de los personajes, y el entramado de sus historias. Esa libertad me ha dado frescura y creo que eso se transmite en la novela.

¿Existe algún aspecto autobiográfico que hayas reflejado en las historias de Susana, Marina o Eva?

Siempre digo que en cualquier personaje se cuela algo del autor: una frase, un rasgo, una fantasía, una experiencia, un deseo inconfesable… Las tres mujeres protagonistas de La vida son los miércoles no son una excepción. Por ejemplo, a través de Marina, una venezolana que vive en Madrid, lejos del horror que atraviesa su país, expreso el dolor por la distancia y el sentimiento de culpa.

Sin embargo, las tres mujeres son un compendio de las historias que escucho cada día en mi consulta, y que la ficción me ha permitido aunar. Lo que he pretendido es adentrarme en su vida hasta llegar a su alma, descubriendo sus inseguridades, sus recelos, sus pensamientos más ocultos… y abordando realidades de nuestro tiempo.

 

Me llama la atención el drama que vive el terapeuta de tu libro quien entra en conflicto al identificarse con la confesión de una paciente. ¿Eso te ha pasado en el ejercicio profesional?

No de esa manera, por suerte. Pero piensa que nuestro trabajo nos lleva a acercarnos al lado más frágil del ser humano desde lo más permeable que tenemos, y allí también nos encontramos con nuestros pacientes. Es inevitable que cada paciente nos remueva algo de nosotros mismos. Por eso, es tan importante para un psicoanalista haber pasado por un psicoanálisis profundo y prolongado que le permita distinguir entre lo que le ocurre a su paciente y lo que a él se le remueve con el relato.

Para esos casos en los que nos sentimos atrapados por un paciente, también contamos con la herramienta de la supervisión: recurrimos a un colega que no esté implicado en la intensidad de esa relación, que pueda arrojar luz sobre lo que está ocurriendo en la cabeza tanto del paciente como del terapeuta.

Si una mujer no puede ser madre como es el caso de Marina quien vive obsesionada, ¿puede llegar a ser feliz en su vida?

¡Claro que puede ser feliz! Como todo el mundo, a ratos… Pero siempre habrá en su vida un agujero, un vacío. El vaso, como todos los vasos, estará por la mitad. Como le pasa a Marina, hay cosas que esa mujer tendrá, y cosas que le faltarán. Y unas no valdrán para compensar a las otras. Convivirán, se acompañarán, se armonizarán, pero lo que hay no servirá para tapar ni para esconder lo que falta.

¿Pretende en el libro dar una orientación a mujeres malqueridas y que no se valoran a sí mismas como es el caso de Eva quien tiene una relación con un hombre casado?

Es verdad que el personaje de Eva representa a esa mujer que es capaz de entregarlo todo y de olvidarse de sí misma en una relación amorosa. ¡Hay miles! ¡Todos conocemos a varias Evas! Pero esto es una novela y no es ni mucho menos un manual de instrucciones…

En la novela, las tres protagonistas deberán a hacer frente a una serie de reveses que viven muchas mujeres de nuestro tiempo. Lo que pretendo es que el lector disfrute y se emocione, que ría y que llore, con las peripecias, las dudas, los anhelos y las ocurrencias de las protagonistas. ¡Espero haberlo conseguido!

El hecho de que una mujer sea una profesional independiente y autosuficiente como el caso del personaje Susana ¿Dificulta la relación con el sexo opuesto?

Las relaciones con el sexo opuesto siempre son complicadas. En estos tiempos hay dificultades propias de la cultura individualista que impera: la cultura del usar y tirar, y de la inmediatez, y la fragilidad de los vínculos. Ellos rehuyen el compromiso y, durante mucho tiempo, nosotras también. Unos y otras disfrutan de relaciones esporádicas sin planes de futuro.

El caso de Susana representa a miles de mujeres que optan por dar prioridad a la profesión y se encuentran de pronto con la urgencia del reloj biológico, que es implacable. La de Susana es una disyuntiva que comparten hoy muchísimas mujeres.

En mi opinión el uso del recurso epistolar a través de los correos electrónicos que mantienen los personajes de su libro representa fielmente las actuales comunicaciones. ¿Cómo se te ocurrió esta idea narrativa?

Quería escuchar a mis personajes en primera persona, las quería transparentes, auténticas. Las quería hablando sin tapujos de sus conflictos, sus deseos, sus prejuicios, sus penas y sus anhelos. Y una mujer sólo habla con esa sinceridad con su mejor amiga, con su terapeuta o con su diario personal. Para eso me serví de distintos recursos narrativos: los correos, las entradas del diario y el historial clínico que nos permite conocer simultáneamente a Eva y al terapeuta.

En tu novela se deja ver la nostalgia por Venezuela, pero una Venezuela con la que ya no se identifica Marina quien vive en Madrid. ¿Crees que esa relación amor-odio-culpa es la que viven los venezolanos en el exterior?

Para cualquier emigrante, la relación, tanto con su país de origen como con el país de acogida, es una relación contradictoria y ambivalente. Amamos y odiamos a ambos a la vez. Y si esto es siempre así, en un caso como el que atravesamos los venezolanos en estos tiempos cruciales tan difíciles, tan dolorosos, es peor aún.

A pesar de que yo salí de Venezuela en los 80, el instinto de supervivencia me hace valorar el poder ir a una farmacia y comprar medicinas, o ir al supermercado y encontrar pasta de dientes, harina pan y aceite. A la vez, el amor por mi país y la preocupación por mi familia y amigos que sobreviven como pueden en Venezuela, me hacen sentir culpable por cada una de las cosas que disfruto de aquí. Estos días estoy pegada a Twitter y a los chats para no perder detalle de lo que ocurre…

Me lo pierdo todo, lo sé. No puedo ir a marchar ni puedo hacer trancas ni barricadas, sólo puedo estar al tanto y, como mucho, asistir a las manifestaciones en Madrid y servir de voluntaria en las votaciones que hubo el pasado 16 de julio. La culpa y la preocupación son una cruz mucho más liviana que la que cargan a cuestas quienes siguen allí, no hay duda, pero también tiene su precio.

Tu novela La vida son los miércoles va por su segunda edición con Espasa, ¿Cómo ha sido la acogida que ha tenido en España? ¿Cuán difícil es para un escritor venezolano hacer carrera allá?

La verdad es que estoy encantada con la acogida. El mundo de la narrativa es mucho más competido que el de mis libros anteriores y tener tan pronto una segunda edición es una noticia que no me canso de celebrar y agradecer.

Hacer carrera en el mundo literario es difícil para todos. Aquí hay venezolanos que ocupan un lugar destacado en la narrativa por derecho propio, Juan Carlos Méndez Guédez y Juan Carlos Chirinos son un buen ejemplo.

¿Por qué un lector debería comprar el libro? ¿Pretendes dejar alguna enseñanza?

Las historias de Eva, Marina y Susana pueden ser las historias de muchos de nosotros. Todos podemos sentirnos reflejados en algunas de las situaciones, en los sentimientos que manifiestan. Unos sentimientos que a nosotros también nos puede dar miedo confesar.

Esta identificación es uno de los motivos por el que muchos de mis lectores me transmiten que se enganchan a la novela y no pueden parar de leerla hasta el final.

Además, como he dicho antes, el formato y el tono en el que está escrita hacen que el lector pase rápidamente de la risa al llanto ante las reacciones de las tres amigas por las situaciones que les ha tocado vivir.

¿Quiénes necesitan más psicoanálisis los hombres o las mujeres?

Recuerdo a una paciente que decía que el psicoanálisis debía ser obligatorio en las escuelas… ¡Todos necesitamos que nos escuchen y que nos echen una mano con la dureza de la vida! Lo cierto es que las mujeres, o quien quiera que se ubique en el polo femenino, suele estar más dispuesto a buscar ayuda profesional cuando se siente vulnerable.

Para quien nos esté leyendo: si te lo preguntas, ¡no lo dudes! Busca ayuda, que vale la pena…

¿Te has planteado un próximo proyecto literario?

¡Claro que sí! Pero todavía está en pañales y prefiero no comentar nada al respecto hasta que esté más definido. Ya les contaré…

 

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