Rey de fuego de Uko Lexuar

Uko Lexuar es un nombre nuevo en el mundo literario. Este escritor vive entre Ciudad de México y Cuernavaca. Es un activista social que ha colaborado en algunos proyectos de impacto social, ONG’s, OSC’s y Asociaciones Civiles. Su pasión es promover  los valores universales trabajando con  adolescentes y jóvenes.

Como él mismo se ha definido, es un activista, pensador y creativo. Precisamente la creatividad es una cualidad que demuestra ampliamente en el primer libro de la trilogía Ciudad Aionion, llamado Rey de Fuego.

Su lectura nos sumerge de forma inmediata en un mundo de fantasía, donde Uko se ha destacado en crear nombres particulares para un universo entero de personajes, situaciones y lugares. Es muy útil leer los Apéndices A y B ya que contienen un completo glosario para sumergirse mejor en la trama. Las ilustraciones en blanco y negro de Axel nos acercan a los personajes con sus vestuarios y actitudes corporales.

La historia comienza así: El Rey Aysh está triste. La pérdida de su primogénito Yozuel  en una batalla hace tres años, lo ha devastado. Por su dolor, el  Rey no ha entendido los designios de Harnion, el Ser Supremo, Padre de los aionitas. Pero Aysh debe reaccionar antes de que sea tarde, sobre todo, si quiere llegar a aprender los misterios del fuego. Él es el Rey de Aio­nion, la ciudad más próspera del planeta Torrus pertene­ciente al Círculo Galáctico Norte, conocida como una ciudad de valientes guerreros en batalla y sabios estrategas para salir a la guerra; ciudad de bendiciones y prodigios.

La aparición de la Llama de Fuego le muestra  al Rey Aysh  una visión de su hijo Yozuel feliz, esto es un bálsamo tranquilizador para su alma adolorida pero de inmediato, una imagen  terrible de los Ophis precediendo a  su enemigo Shequer, el Señor de la Oscuridad, cabalgando al toro del caos, lo impacta.

Los surcos son decisiones  y estrategias que Aysh debe tomar para salvar a su pueblo. El hada Makrotumya  le da un elíxir para perfeccionar la paciencia de su carácter. Pero el camino del triunfo no será fácil, Aysh deberá enfrentar  duras pruebas para marchar a la guerra con fuerza, honor y sabiduría. Debe elegir entre el camino fácil o el difícil.

El espíritu Beena le advierte: Al viajar por el estrecho de Golgoht tendrás que cruzar forzosamente por Shemaw, el camino espinoso de la Soledad; Yawgohn, la barranca de la Aflicción, el río Timmajon, conocido como las aguas de la Turbación y por último la montaña  Shawlome, monte de la Paz Eterna para poder llegar con los zarafitas”

Beena le dice que deje a Irio el Sabio, un sapo de 523 años de edad,  gobernar. Así lo hace Aysh quien ya se siente renovado y listo. Aunque esta historia describe materiales y tecnologías muy futuristas no abandona la sabiduría ancestral para la resolución de sus problemas.

En su camino hacia la montaña Shawlome se enfrentará a poderosos seres mágicos, será sometido a difíciles pruebas que moldearán su carácter. El bien y el mal es una constante que se maneja en la trama. El Rey Aysh es justo y bueno pero moralmente encontrará situaciones que lo debilitarán e impactarán su consciencia.

Atraviesa el desierto de Megg con temperaturas de 62 grados en el día mientras que de noche con la nieve cayendo  y a menos 25 grados, siente temor. El rey Aysh debe enfrentar al extraño guardián  rocoso  Mishpaw.

El Rey Aysh continúa su viaje y llega a la Encina de los Adivinos. Suaves y dulces cantos lo inducen al sueño pero terminará sumido en terribles pesadillas producto de los espejismos, intenta despertarse pero no puede. Un diminuto adivino llamado Mogul es el responsable de crear el hechizo del sueño permanente. La Encina de los Adivinos se convierte en  una seductora trampa para aprisionar a los viajeros en un sueño infinito.

El elemento onírico premonitorio es una constante en la historia, el rey Aysh sueña. Debe encontrar mensajes ocultos en sus sueños que se convierten en pesadillas.

Aysh se dirigió hacia Naucam a fin de poder regresar a la vertiente de Megg. Naucam era considerada una de las cator­ce ciudades de perdición total; era bien sabido que todo aquel que quisiera entrar, sería pervertido ante el exceso de placer. El Rey  la atraviesa de noche,  pero esto no evita que sea testigo de múltiples formas de abuso. El justo Rey  Aysh eleva sus plegarias a Harnon: “¡Mira la maldad que ha subido en sus corazones! ¡Mujeres gol­peadas, niños abusados, padres extraviados, jóvenes afligidos!”. Aysh lucha contra la desesperanza que siente su corazón.

Aysh llega Eshotron, una brillante ciudad gobernada por un consejo de magos cósmicos, que podían producir con su magia todo lo que él quisiera. Casi  firma un documento para regalar su alma a los magos luego de morir.

El Gran Viento va en su ayuda.  Aysh decide seguir pero olvida su ropa aionita. Varias veces el Rey es salvado de caer cautivo de esas ciudades.

Aysh debe ir a Zaraf  cruzando el camino de Golgoth. Debe ver nuevamente al gigante de piedra y enfrentarse a gusano Seeyo.  El desasosiego de Aysh se ve recompensado con la aparición de Harnion quien lo ayuda en esa pelea.

Los seres más poderosos del Círculo Galáctico Norte ayudarán al rey Aysh a cumplir su designio: aprender a controlar el fuego mágico. Harnion, el ser Supremo es una constante ayuda espiritual y física, al mejor estilo de los Dioses del Olimpo, no abandonará al rey Aysh.

Intenta avanzar lo más rápido que puede con su fe reno­vada. Desde su salida de Aionion hasta ese momento, habían transcurrido cinco días. Aysh llega a una enorme barranca de cobre llamada Yawgohn. Su vida sigue corriendo peligro, y tras encontrarse con una caverna de tres entradas, su corazón le comienza a doler. Un terrible descubrimiento lo espera, niños, adultos y ancianos presos como esqueletos vivientes.

El preciso estilo descriptivo que emplea Uko Lexuar para cada personaje nos seduce e invita a la lectura: “Su apariencia era como de un toro gigante con cuernos afilados y enrollados a la dura y horrible cabeza. Sus piernas se parecían a las de un hombre y sus patas a las de un caballo. En su espalda portaba una muy grande y afilada hacha parecida a la de los verdugos. Sus ojos parecían encendidos por la misma oscuridad, llenos de odio y al mismo tiempo aflicción. Ese espectro era Oneh”

El Rey Aysh deberá librar una dura batalla con tan fiera criatura. Al verse librado de este espectro, enfrentará  a Zavah, “un feroz y salvaje leviatán marino que ruge sobre las aguas ahogando todo lo que se encuentre a su paso”

Termina este primer libro  con la acción del espíritu Beena y el naaubi Aliya. Ellos serán la salvación para el Rey Aysh. Este final temporal nos invita a la lectura de un segundo libro.

La acción vertiginosa de la trama de principio a fin nos invita a la lectura voraz de una historia surgida de la más activa imaginación. Pero el final no ha llegado aún. El viaje del Rey Aysh aún no termina. Aún deberá adquirir cualidades y salvar a su reino Aionion de la desaparición.

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