Una pirámide literaria se levanta en esta Navidad

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Si es usted de los que cree que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que cumplir con las cadenas que se difunden en las redes sociales, esta historia tal vez pueda sorprenderlo.

El 13 de diciembre, mientras invertía tiempo en el noble acto de procrastinar en internet, Olga Vásquez, comunicadora social que trabaja para Parque Explora en Medellín, vio en el muro de Facebook de uno de sus amigos un mensaje que llamó su atención.

Se trataba de una cadena que, además de buscar amantes de los libros, invitaba a regalar uno – el favorito de cada persona – a un desconocido. A cambio, explicaba el mensaje, ella recibiría libros de otros lectores.
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“El amigo al cual le vi la publicación es muy serio e intelectual, entonces le creí. En un principio pensé que era algún trueque que él estaba organizando. Le puse un comentario en el que decía que estaba interesada y él me envió unas indicaciones. Tenía que enviarle un libro a una persona que él me indicaba. Me animé porque la dirección era muy cerquita de mi casa y lo hice”, cuenta.

A esa persona, desconocida para Olga, le llegó a la puerta de su casa el libro ‘Tokyo Blues’ de Haruki Murakami.

Luego vinieron las sorpresas. “Un día que no estaba en mi casa me llamó el mensajero de la Librería Nacional a decirme que no encontraba mi dirección y supe que la cadena daba resultados”.

De parte de Angélica Castillo le fue enviado ‘El gato que venía del cielo’, de Takashi Hiraide, el primero de los seis libros físicos que han llegado hasta su apartamento.

“Ella es la única persona a la que conozco porque las otras cinco no sé quiénes son. Como dato curioso, también me han llegado libros en PDF. Aunque las normas no decían que podían hacerse regalos digitales, a mi correo han llegado copias de libros que ya no salen en ediciones físicas”, narra Olga.

También cuenta de otras sorpresas que se ha llevado. “Entre los libros que llegaron con un mensaje que decía ‘querido lector’, estaba Rayuela, de Julio Cortázar, ese es mi libro favorito. Llegó con una bolsita de té. ¡Fui muy feliz con la posibilidad de recibir algo así de parte de un desconocido!”.

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Pero Olga no ha sido la única persona que registra un final feliz gracias a esta cadena. Ese mismo martes 13 de diciembre, Diego Agudelo, periodista, también vio el mensaje en el muro de uno de sus contactos. Siguió el mismo proceso.

Primero, dijo “yo” en los comentarios. Luego le llegaron varias indicaciones por mensaje privado, lideraba el comunicado la dirección a la cual debía enviar el libro. Diego compró ‘La amiga estupenda’ de Elena Ferrante, que aunque no es su favorito creyó que podía gustarle mucho a su destinataria. Luego lo envió por Deprisa.

Los pasos que siguieron fueron: replicar el mensaje original en su muro de Facebook. A las personas que mostraron interés, Diego les envió las reglas del juego que indicaban a quién enviarle el primer libro. Luego, estaban las demás partes de la cadena. Sus amigos también debían replicar el mensaje. Quienes comentaron las otras cadenas recibieron la dirección de Diego y al momento hasta la puerta de su casa, en el barrio Boston de Medellín, han llegado tres libros: ‘El nombre de la rosa’, de Umberto Eco; ‘Mujeres que corren con lobos’, de Clarissa Pinkola Estes; y ‘La era del vacío’ de Gilles Lipovetsky.

“La cadena tiene lógica. No pide dinero. Creo que apela al sentido de aventura que cada uno tenga. Me emocionó pensar en un montón de desconocidos enviándose libros entre sí. Además pensé que era una buena manera de darle sentido a tener una cantidad de personas en los contactos de Facebook con las que uno nunca habla. Después de publicar la cadena empecé a hablar de libros y de lecturas con personas que figuraban entre mis amigos pero con las que nunca había cruzado ni una palabra ni en la vida real ni en la digital”, cuenta Agudelo.

Ni editoriales ni ‘booktubers’ se han escapado de la tendencia

Ana Ximena Olivero, directora de comunicaciones de Penguin Random House en Colombia, conoce de la cadena.

Incluso, cuenta que en la editorial varias personas están participando de ella. “Estamos muy cerca de la iniciativa desde lo personal y con curiosidad desde el punto de vista de la editorial. Este tipo de ideas merecen ser apoyadas. Cualquier intento que se haga por promocionar la lectura en el mundo, y especialmente en Colombia, vale la pena ser tenido en cuenta”, comenta.

Además agrega que este tipo de iniciativas siempre han existido; pero, que es gracias a las redes sociales que se han venido difundiendo con mayor fuerza. “Por ejemplo desde la editorial promovemos lecturas conjuntas en las que regalamos los libros. También hemos escondido libros por las ciudades y en redes sociales dejamos pistas para que las personas vayan a buscarlos. En otros lugares liberan libros para promover la lectura… Y así sucesivamente. Pero ahora, el valor está en la viralidad y en el contacto a través de las plataformas sociales”.

Concuerda con Diego al afirmar que la iniciativa que se ha conocido como “pirámide de libros” es encantadora porque brinda un contacto entre desconocidos a través de la experiencia más sana y gratificante: “un libro”.

Isa Cantos, ‘booktuber’ de Crónicas de una Merodeadora, y quien vive en Bogotá, también ingresó en la cadena. “Lo más importante de todo esto es que se está haciendo viral el mundo literario. Se está promoviendo la lectura. Está genial porque no se está diciendo que se va a regalar un carro ni un celular de alta gama, se está regalando el amor por la lectura y la pasión por los libros. En plena Navidad, se está regalando consciencia por el bello acto de leer”.

El rastro dice que la idea nació en España

Mientras que Juan David Posada, otra de las personas que ha participado en la cadena, espera a que le llegue su primer libro, la pregunta que se hacen muchas personas es, ¿de dónde sale la iniciativa?

Aunque algunas librerías se han unido a la cadena, no tienen conocimiento de su origen. Han escuchado de otros colegas y de lectores que lo han hecho en México y en España; en ambos países ha dado resultado.

Otras personas, como es el caso de Helena Cortés, encuentran en la estrategia algo caso cercano a lo que hace Reddit con su campaña ‘Secret Santa 2016’, en ella invitan a regalarse obsequios entre desconocidos.

No obstante, es la ‘booktuber’ Isa Cantos quien tiene la pista más cercana: España, 2015, con la estrategia “árbol de libros”.

Durante el año 2015 comenzó a popularizarse en el país europeo una cadena similar. Entre las diferencias estaban: los españoles no solo usaron Facebook, también Whatsapp, algunos foros especializados y los blogs; desde un principio se proponían buscar seis personas que quisieran intercambiar libros. El resultado prometido era un número exacto: 36 libros.

En ese momento se hizo viral el grupo ‘El árbol de libros’ el cual encontró una comunidad en Facebook dispuesta a continuar con lo que según su creadora ya se hacía presencial por correo postal. Tras este caso, se han registrado otras iniciativas en el mundo.

Pese a que Daniel Suárez, experto digital que en Colombia ha participado de la iniciativa, valora las cadenas como una técnica del marketing que incluso han usado gobiernos, otros señalan que este sistema puede ser, en una escala menor, tan peligroso como una pirámide de dinero.

“Hay cadenas a las que de entrada uno no les cree, como pretender que le van a regalar a uno una Land Rover. Pero, esta es posible porque es un libro y es regalar una pasión. De igual forma las cadenas y los retos son frecuentes en redes sociales, incluso, hay algunas que no piden nada material a cambio, solo el intercambio de conocimientos e ideas. Lo que se hace necesario es aprender a reconocer cuáles son falsas y cuáles no”, afirma Suárez al mismo tiempo que menciona otro reto vigente en este momento en Facebook, el de las #Gotitarjetas, un reto de Almacenes Éxito que invita a las personas a marcar sus regalos con las conocidas Goticas, del resultado de este reto saldrán donaciones para niños en La Guajira y en el Chocó.

No obstante, otros insisten en recordar que este tipo de iniciativas, al igual que las pirámides de dinero, solo son rentables en los tres primeros niveles. A partir del cuarto nivel ya empieza a hacerse imposible el retorno de los libros.

Quienes conocen del reto y han participado de él en Internet, también saben del modelo de las pirámides e insisten en afirmar que lo más importante de esta cadena es compartir el amor por la lectura. Más que la cantidad de libros que se puedan recibir, es aventurarse a regalar pasión en esta Navidad.

Mientras tanto, con el camello al otro lado del ojo de la aguja, muchos lectores esperan a que se llegue el momento de encontrarse con ese primer libro que venga de manos de algún desconocido. Porque la lectura no tiene fin. Es como el amor, como la esperanza, un acto de fe infinito.

Fuente: eltiempo.com

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