¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche?

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Quiero un tiburón, de Beth Ferry (Catapulta). Como casi todos los chicos, Beto quiere tener una mascota. Pero, a diferencia de la mayoría que pide un perro, un gato o un pez, el protagonista de este cuento ilustrado por Ben Mantle está decidido a adoptar un tiburón como mascota. ¿Un tiburón? Sí, uno de verdad, de esos que se ven en los acuarios. Para cumplir su deseo, Beto primero tiene que convencer a sus padres. Y para eso traza un plan muy astuto. Recomendado para: amantes de los animales y de las historias de amistad.

Nos miramos, de María Paula Ratti (AZ). Hermoso libro de la colección Cuentos de las Buenas Noches, con ilustraciones en blanco y negro. Una chica y un chico se miran, se descubren, se ruborizan, se acercan y se ven rodeados de corazones. Breve y sutil, un tierno relato sobre el amor en la infancia. Recomendado para: tímidos, enamoradizos y soñadores.

La enorme nada, de María Baranda y Maite Gurrutxaga (Fondo de Cultura Económica). “La nada es enorme, oscura.” Así comienza este libro álbum filosófico que lleva a los lectores a pensar e imaginar. A diferencia de ¿Qué es la nada?, de la autora alemana Antje Damm que editó en el país el sello Iamiqué, La enorme nada no se pregunta qué es lo que no es sino que cuenta dónde puede aparecer: “a veces está debajo de mi cama o la alfombra”, por ejemplo; también, “en la mesa, donde todos hablan o callan”. Recomendado para: invitar a los chicos a reflexionar sobre el abstracto concepto de la nada.

Noel gris, de Aaron Blabey (Limonero). Noel es un chico muy protestón. De tanto protestar y quejarse por todo, al personaje le ocurre algo muy extraño: pierde la cabeza. Para los adultos puede resultar una metáfora, pero para los chicos la metáfora de “perder la cabeza” puede ser literal. De hecho, en las ilustraciones, el autor muestra a Noel con un cuerpo sin cabeza, que lleva en las manos o en una mochila. Blabey lleva el recurso al extremo y el chico aparece jugando con su cabeza al básquet y dándole de comer. Todo esto para demostrar a los lectores que siempre hay algo para aprender en esta vida, aún en las situaciones más raras. Recomendado para: chicos de 8 años en adelante que se enganchen con cuentos delirantes.

Los equilibristas, de Nicolás Schuff y Pablo Picyk (Edelvives). Cinco hermanos equilibristas recorren “pueblos y pueblitos” en una casa rodante para ofrecer su espectáculo. Un día encuentran un circo y se suman al elenco de artistas. Enseguida, los cinco descubren que están enamorados de la misma mujer. Pero ella, por suerte, no está interesada más que en un compañero, el hombre bala que desapareció sin dejar rastros.Recomendado para: una historia alocada para lectores fantasiosos.

Fuente: lanacion.com.ar

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