Pensar, pensar mucho

Reseña crítica de #QueTodoSeDetenga, de Gonzalo Unamuno.

Unamuno nos ofrece, en su última novela, un personaje tan nihilista que ni las acciones parecen ser necesarias. El reflejo de la sombra de una época que tal vez esté volviendo.

Por Luis Alexis Leiva


A Germán lo encierran (como las paredes de su mono ambiente) los marcos del libro que a su vez es una novela en donde él piensa. Es una primera persona narradora que no deja lugar a nadie más que a sí mismo.
ermán Barajas piensa. Piensa mucho. Y en ese pensar, en ese monologar se agiganta dentro  del marco que lo contiene. Ese marco es, justamente, Que Todo Se Detenga, novela escrita por Gonzalo Unamuno y editada en 2015 por Ed. Galerna.

Cuando un personaje es tan grande y ocupa todo el centro de la atención narrativa sucede algo inevitable: el personaje es más importante que la historia, por lo tanto, no hay mucha historia que contar.que-todo-se-detenga

Unamuno, en este sentido, utiliza los recursos de la tan mentada “literatura del yo” que proliferó en estos últimos años, para que Germán Barajas se cuente a sí mismo. Se construye dentro de un mono ambiente, y en él no hace más que girar, drogarse, no bañarse y caer cada vez más en la inacción.

Voy a la bolsita de nuevo. Sin canuto esta vez. La abro de par en par.. la acerco a mi nariz y aspiro con fuerza. Chupo la bolsa, siento cosquillas en el paladar; me tiro al sofá. Enciendo un cigarrillo. Me cuesta respirar. ¿Qué otra cosa merezco? Me aprieto las sienes y pido clemencia.

Camino hasta la cocina. Meto la cabeza debajo del agua y me reincorporo.  El agua me cae por la espalda y me llega hasta el culo. Vuelvo al sofá. Pienso. Podría agarrar un Rivotril, desplomarme en la cama y buscar el sueño. Pero es posible que encuentre otro tipo de sueño, peligrosamente más profundo que el conveniente.

Ésta novela se estructura en tres días: domingo, sábado y viernes, en ese orden.

Si estuviera ordenada cronológicamente presenciaríamos la caída, decadencia y último final de un personaje. En cambio, en ese orden inverso, podemos ver a Germán Barajas crecer, aumentar su figura, llegar hasta ese momento apoteósico en dónde despliega todo su pensamiento. Al anular de este modo la cronología, desarma el marco actancial y nos deja a solas con el crecimiento del personaje y su palabra.

El final es el esplendor de Germán Barajas. Se va de la novela en el punto más alto de sí mismo. En una especie de letanía a lo Allen Ginsberg en Howl, o monólogo poético que retrata una época de forma irónica. Podemos verlo crecer, agrandarse… y pensar. Su ego, su palabra, su enorme ego violento, despreciable, hiperbólico e inútil.

Mis aspiraciones pueden interpretarse como menores a las de mis contemporáneos. No busco llegar a una meta, ya no malgasto tiempo en el duelo de egos que es el amor, no gano más que unos pocos pesos al mes, no resulto interesante para nadie ni nadie lo resulta para mí.

Mucho se ha hablado de esta novela como un reflejo de época. Lo que vemos aquí es una mirada hacia atrás. Una descripción subjetiva (¿acaso no toda descripción es subjetiva?) sobre los personajes juveniles de esta primera década del dosmil. Los mira a todos y los desprecia a todos, porque también los amó. Amó a todos y a la vez los despreció, porque él ya no cree, ya no está, ya no participa. Él se va de este mundo.

“Peleé duro en su momento, (mientras creía ingenuamente que era una posibilidad para mí) por obtener los méritos de lo que reclaman de mí, del anticareta que deseaban que fuese: la novia zurdita, progre, barrial, futbolera, desvirgada a los trece años con el amor de su vida de los trece años, linda, maravillosa, de padre almacenero o mecánico o electricista, de madre gladiadora de las milanesas caseras, del vitel toné (…) amé (antes de odiarlos) a los vendedores ambulantes, a los predicadores de basura, a los cuidacoches de los estadios, de los parates obligados del turismo; (…) a los que vieron Into The Wild y flashearon lo mismo  que el estúpido  ese que se fue a morir de frío a la nada misma, y hasta lo hablaron por teléfono con sus amistades buscando hacer su propia película salvaje y compraron el CD de la banda sonora que compuso Eddie Vedder, sí, a esos también los amé cuando me tocó hacerlo”

El trabajo literario, como podrá verse, de Unamuno es minucioso y detallista. Tiene una cadencia en el monologar que lo acerca, como ya dije, a lo poético. No por nada Unamuno es poeta, entre otras cosas. Este oficio de la recitación, de lo cadencial y oral se manifiesta en toda la narración.

Gonzalo Unamuno dice sobre su propio personaje:

Germán Barajas es como el último escupitajo de los noventas. Pertenece un cuento que aparece en mi libro El Vermut de la Gente bien (Cuentos, 2009), y desde ahí no lo pude soltar más. Es un personaje al que me es muy fácil endilgarle mis miserias, mi capacidad de desprecio. Entonces, cuando tengo cualquier situación contra la que quiero despotricar digo: vení, Germán, resolveme esto.

Si están esperando una aventura barrial, llena de drogas y personajes oscuros, les anticipo que eso no va a suceder. Por otro lado, no hay identificación demasiado posible con Germán Barajas, ya que reúne en sí mismo todo lo negativo de alguien que pudo ser y no fue, de alguien que desprecia a todo el mundo.

A Que todo se detenga se entra para conocer a un personaje, conocerlo en su pensar, en su no accionar y en su esplendor decadente y final.

En estas páginas, en las últimas veinte páginas, Germán Barajas explota como una supernova en un universo nihilista que ya no tiene lugar para él. ¿O acaso los tiempos se repiten y tendrá ahora otra oportunidad de escupir su veneno sobre la realidad? Este contexto neoliberal actual que nos impulsa a descreer: ¿no es, acaso, el contexto justo para que Germán Barajas venga y nos escupa en la cara: Yo te avisé, pendejo, yo te avisé”?

 

Gonzalo Unamuno nació en Buenos Aires, en 1985.

Es autor de los libros:

-De otra luz (Poesía 2007)

-El vermú de la gente bien (Cuentos 2009)

-Distancia que nadie ocupará (Poesía 2011)

-Acordes menores para Marión Cotillard (Novela, 2011)

-Que todo se detenga (Novela, 2015)

 

Luis Alexis Leiva.

Escritor, conductor de radio, profesor de talleres literarios,

expositor en congresos de literatura norteamericana,

Camillero y fanático de Radiohead.

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