#Reseña: Cardiopatías (2016), de Oriette D’ Angelo

       Por: Maikel Ramírez

            En su más reciente ensayo La salvación de lo bello, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han hace notar que la sociedad consumista atraviesa una crisis del cuerpo, pues este es sometido a una fragmentación pornográfica y, más grave aún, ha dejado de confrontar la negatividad de lo distinto y extraño, condición sine qua non para desestabilizar el ensimismamiento que impide de la hondura reflexiva  y lo vinculante como compromiso ético. Los poemas que se reúnen en este primer poemario de Oriette D’ Angelo, premiado en el Concurso para Autores Inéditos 2014 y publicado por Monte Ávila, muy al contrario, insertan el cuerpo en una vasta red de significación.

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            Para empezar,  la metonimia conceptual de la parte por el todo, en términos concretos acá, el corazón por la totalidad corporal, le permite a la poeta venezolana recorrer la anatomía humana para hacer del cuerpo una unidad en la que la polisemia, lo multisensorial y diversas prácticas tienen igual acogida. Más aún, a diferencia de lo observado por el pensador surcoreano, los poemas de D’ Angelo no solo experimentan lo sublime negativo con pasividad, sino que lo propician, devienen agentes que lo estimulan y se regodean en él. En [Sala de emergencia], pieza inicial del libro, leemos: “He cometido el error de/ quererme poco y dejar que otros se den cuenta. Sin em-/ bargo, vuelvo sin venganza al accidente que fuiste y lo/ convierto en un vendaje para no mostrar el hueso. Coloco/ mi herida en la candela. Me revuelco en la miseria que/ dejaste. Y la muestro”. A continuación, detengámonos en unos versos de Rodilla en tierra, que bien pueden recordarnos la conciencia de la finitud que genera la precariedad, como lo apunta en su emotiva Estética del Polo Norte ese otro estudioso del cuerpo que es el filósofo francés Michel Onfray: “Rodilla cansada de tanto ministerio/ Fémur lesionado de tanta cola/ tan poca leche/ tan poco pan/ de ser pasteleros en un país guardado en la despensa”.

            Cardiopatías nos ofrece cuarenta poemas esparcidos en tres partes, tituladas, respectivamente, I, II Intentos de fuga y III. La poeta venezolana empieza desgranando sus composiciones con un tono rayano con la conversación, lo que allana el camino para la segunda parte del poemario en el que, sin dejar lugar a dudas, incursiona en la paradoja, entendiendo esta en el sentido en que la define Umberto Eco en Wilde. Paradoja y aforismo: “Etimológicamente es paradoxos lo que va pará ten doxan, más allá de la opinión común” Termina Eco diciendo: “…una afirmación alejada de la creencia de todos, extraña, extravagante, inesperada…”  Oriette D’Angelo se dirige a contraluz de remanentes de ideas religiosas y del acto de creación literaria que heredamos del Romanticismo, como leemos en IV: “Si es verdad que soy por tu costilla/ entonces no deberíamos dolernos” y en VII: “Cuando la poesía no tiene musa,/ tiene ojeras”.

            Afín a la preocupación de Byung-Chul Han por la pérdida de lo sublime negativo en el arte contemporáneo, manifestado en la prominencia de la transparencia, lo pulido y lo liso, la escritora peruana Gabriela Wiener ha expresado que el mal, la deformidad y la putrefacción realmente existen. Oriette D’ Angelo se ha dispuesto a abrazar ambas condiciones de posibilidad, proponiendo un arte de singular potencial transformador, acaso emancipador.

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