“El Impostor” de Javier Cercas

Por Angel Arellano

El Impostor. Javier Cercas

Para escribir una reseña sobre un libro de Javier Cercas, lo primero que necesitas saber es que debes hacerlo sin que Javier Cercas o un lector fanático de Javier Cercas se entere de que estás intentando reseñar su obra. Para escribir una reseña y reivindicar la obra de Cercas, precisas desentrañar sus intenciones, reales y ficticias, pues en el camino encontrarás a dos Cercas: el que hace de benefactor de la literatura y salva a sus personajes, y el que defiende las contradicciones de la realidad y los mata; porque, honor al autor “la literatura salva, pero la realidad mata”.

            Cercas, lo ha dicho en cientos de entrevistas, o por lo menos en las cientos de entrevistas que se pueden encontrar sobre él en YouTube y en los laberintos infinitos de la Internet, pondera muy poco su obra. Es un escritor audaz y directo que pretende pasar desapercibido en un mundo ávido de escritores con esas características. Audaz, en tanto que los péndulos que gravitan alrededor de la temática de sus obras no son precisamente los más usados por la sociedad a la hora de exorcizar esos temas (pasa con el soldado falangista, héroe de la circunstancia, en Soldados de Salamina; pasa en Anatomía de un instante con la trepidante forma en la que Adolfo Suárez, el más odiado para entonces, asumió el intento de golpe de Estado en 1981 al quedarse sentado en su curul en el Parlamento y no tirarse al piso como lo hicieron el resto de los representantes de la democracia; y pasa ahora en El Impostor con el intento de salvar o redimir a Enric Marco, o la forma reiterada de narrar la historia sin querer salvarlo o redimirlo pero salvándolo y redimiéndolo en el intento, quien falseó su relato de vida para hacerse pasar por un sobreviviente de los campos de concentración Nazi, dirigente antifranquista y héroe de la libertad, justo cuando en España buscaban para alzar en hombros a los tipos con ese perfil) y directo porque los adornos y las explicaciones agotadoras no abundan en libros que bien pudieran estar colapsados de estos elementos.

Sin embargo, Javier Cercas no cumple su cometido de pasar desapercibido. Es un escritor laureado, muy publicado y muy leído. Su obra llega millones de lectores en diversos idiomas y ha ganado gran popularidad a partir de la defensa de los argumentos de sus novelas y relatos.

            En El Impostor, como en sus otros textos, Cercas tiene una presencia muy marcada. No sólo como narrador, lo que es obvio y sería absurdo profundizarlo porque es quien escribe y quien dirige el ambiente, la acción y los sujetos, sino como actor. Es un personaje más. La travesía de su escritura, de la puesta a punto del argumento, del descubrimiento de las interrogantes inmersas en la historia que cuenta, de los exámenes a las hipótesis posibles que pueden responderlas y del repaso de las situaciones que éstas plantean, le dan forma al libro. El Impostor es la historia de Enric Marco, que es a su vez la historia de cómo éste se inventó una vida de héroe para ganar reconocimiento y gloria. De cómo se hizo un traje a la medida y lo vistió para hablar en todos los auditorios posibles sobre la épica de su lucha ficticia contra la oscuridad y la tiranía. También, El Impostor es la historia de cómo Javier Cercas decidió escribir el libro y desenredó los nudos de la casi perfecta impostura de Enric Marco, impostura que, lo dice el autor, atormentó a Cercas hasta el final del libro, al límite de darle la posibilidad de plantearse si al igual que Marco él era un impostor.

            El escritor reconstruye la historia falseada de Enric Marco. La pone en perspectiva a partir de la presentación de una exhaustiva investigación sobre sus orígenes, sus afectos, la documentación disponible y el testimonio de aquellas personas que quisieron hablar de él. Hace de Enric Marco una novela sin ficción. El año pasado, mientras Cercas promocionaba el lanzamiento del libro en Chile, dijo en una entrevista con Roberto Careaga que “Enric Marco es una ficción ambulante y no tenía ningún sentido escribir una ficción sobre otra ficción, hubiese sido redundante, literariamente irrelevante”. Cercas entrevistó a Marco durante meses, se obsesionó con él. Una lectura muy general de El Impostor pudiera sugerir que es la obsesión de Cercas con Marco, pero va más allá… porque quizá, y lo comprobará cada lector, termine siendo la obsesión de Cercas consigo mismo.

            Una de las interrogantes que se propone el autor de El Impostor en momentos ridículos, trasnochados e insensatos, que pueden ser al mismo tiempo momentos cuerdos, lúcidos y razonables, dice así:

“Y me pregunto también si, a partir del momento en que concebí ese propósito insensato, no pensé o intuí que entonces, cuando Marco por fin se reconociera como quien es en las aguas resplandecientes de este libro, moriría como muere Narciso, pero moriría cuerdo y sereno y reconciliado, igual que muere Alonso Quijano. Y este libro cobraría su sentido completo” (pp. 400-401).

Termina el libro y Cercas desenmascara a Marco.

Enric Marco es un mil máscaras, un farsante sólo comparable con Alonso Quijano, quien estaba loco e ideó la historia de don Quijote y que fue desenmascarado por Cervantes. También Cercas es desenmascarado, o se exhibe desenmascarado, aunque dice no estar loco. Tal como Cervantes desenmascaró a Alonso Quijano, Cercas quiere desenmascarar a Enric Marco, y en su búsqueda, yuxtapone con continuidad y énfasis a El Impostor con Don Quijote, o yuxtapone la pretensión de Cercas y su obra con la pretensión de Cervantes y la suya. Casi todos los capítulos del libro plantean esta intención narcisista de Cercas, símil del narcisismo de Marco, que subraya en pasajes como el anteriormente citado: “moría en las aguas resplandecientes de este libro, moriría como muere Narciso, pero moriría cuerdo y sereno y reconciliado” (ídem).

¿Descubre Cercas en Marco una semejanza con su condición narcisista o es un mero recursos literario para ganar público, vender libros y forrarse de dinero? ¡Un momento! ¿acaso los temas que aborda Cercas en sus libros son los más adecuados para ganar público, vender libros y forrarse de dinero? ¿No son, según los listados de los libros más vendidos al corte de la redacción de esta breve reseña, las novelas de amor, las épicas caballerescas o espaciales y la autoayuda los temas afines con las masas y por tanto con la fortuna que forran de dinero a los escritores? ¿Nos miente Cercas o todo es literatura?

Solo podemos concluir con una expresión del escritor a quien agradecemos la proeza de este libro: “No, sobre todo, a las limitaciones de la literatura, a su miserable impotencia y su inutilidad; porque sí, lo pienso: si la literatura sirve para salvar a un hombre, honor a la literatura; si la literatura sólo sirve de adorno, a la mierda con la literatura” (p. 401).

QuéLeer no se hace responsable por las afirmaciones o juicios de valor expresados por los colaboradores en la sección de Reseñas.

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