Cadenas: “No sabemos lo que es la poesía, pero la reconocemos cuando aparece”

Rafael-Cardenas

El poeta venezolano Rafael Cadenas recibe la ‘Luna lorquiana’ en una ceremonia sencilla celebrada en el centro de La Romanilla donde la literatura fue la gran y única protagonista.

“Yo que no he tenido nunca un oficio , que ante todo competidor me he sentido débil , que perdí los mejores títulos para la vida , que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)”. Así comienza el poema Derrota, el más determinante de Rafael Cadenas y que de alguna manera resume sus días en Granada para recibir el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca. El poeta venezolano fue ayer el primero en recoger la estatua de la Luna en el flamante Centro Lorca y se subió al escenario igual que en el poema, huidizo y tímido, luciendo el “torpe aliño indumentario” que es a estas alturas casi una seña de identidad en el escritor venezolano. Leyó el discurso más breve de las doce ediciones, aferrado a su antología recién editada por el Ayuntamiento, pero sonó como un relámpago de sinceridad. “Este premio es un inmenso honor del que no he podido recuperarme. No se me malentienda: es que me ha conmovido sobremanera. Debo decir gracias, una vez más tengo que usar esta palabra incansable”, comenzó el autor venezolano de 86 años, que a las primeras de cambio puso un pie en la actualidad política para hablar de su país natal. “El premio significa mucho para mí, para los poetas venezolanos y para mi país que está sufriendo más de lo soportable a causa de una crisis total de la que es responsable el actual régimen”, señaló Cadenas mientras en la mente de los presentes se dibujaba la imagen de Nicolás Maduro.

Pero paró en seco para retomar el tema que le ha hecho cruzar el Atlántico para ingresar en el club de poetas ganadores del Lorca junto a Ángel González, José Emilio Pacheco, Blanca Varela, Francisco Brines, Tomás Segovia, José Manuel Caballero Bonald, María Victoria Atencia, Fina García Marruz, Pablo García Baena, Eduardo Lizalde y Rafael Guillén. “Hoy es la poesía la que nos convoca con toda la gravitación, la sencillez y la generosidad de Granada”, continuó para recordar a continuación sus primeras lecturas a la edad de 14 o 15 años: Don Quijote, Rubén Darío, Walt Whitman en traducción de León Felipe, Antonio Machado, Juan Ramón Giménez, Federico García Lorca y sus compañeros de generación, sobre todo, Rafael Alberti y Pedro Salinas, y un poco después, Jorge Guillen y Luis Cernuda. “No estaba mal para un comienzo, ¿verdad?”, señaló el poeta que sólo llegó a conocer personalmente a Rafael Alberti.

Ellos fueron su base y su primer vínculo literario con España. ” De ahí que la vida me llevaría a dar clases de poesía española durante 37 años en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. De ahí que me encuentre aquí hoy inesperadamente”, afirmó el poeta, uno de los grandes exponentes de la poesía modernista hispanoamericana.

“Entrañable” fue su primera visita a la Residencia de Estudiantes, un espacio mítico en el que refulge Federico García Lorca por “haber remozado las formas tradicionales del poema, profundizándolas, por la hondura trágica de su voz, por ser un mártir de la libertad, hecho que lo convirtió en símbolo perdurable para todos los que la defienden”. “Lorca es más vasto que su imagen usual”, defendió el autor de Falsas maniobras, para recomendar a continuación el prólogo de Luis García Montero para la Antología poética publicada por Visor.

“En realidad no sabemos lo que es la poesía, pero la reconocemos cuando aparece, sea en el vivir, sea como escritura. Por eso se desliza en todos los terrenos y en todos los géneros. A veces, paradójicamente, no está en el poema. Hay épocas a las que sirve de expresión la prosa más que la poesía; ésta que es un milagro no aparece”, disertó para recitar una estrofa de Lorca: “Las piquetas de los gallos/cavan buscando la aurora”, entonó el autor, que también dio unas pinceladas de Miguel Hernández y San Juan de la Cruz. “Como se sabe la poesía ha cambiado mucho. A partir de Whitman su ámbito se ha expandido. Hace tiempo nació y se extendió el poema en prosa. Sin embargo, la poesía sigue viva en medio del nombrar que corresponde al complejísimo mundo moderno”, subrayó el poeta venezolano ante los cerca de 300 asistentes.

Rafael Cadenas cerró su breve discurso con un poema para regresar a ese pequeño mundo que ha construido junto a su mujer Milena, un planeta de confidencias, silencios, complicidades y poesía donde no acbe una encorsetada corbata.

Fuente: granadahoy.com

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