De los grandes renovadores del lenguaje poético en las letras hispánicas: Rubén Darío

ruben darío

Con múltiples festejos en el mundo entero es recordada la figura universal de Rubén Darío, quien el pasado 06 de febrero cumplió un centenario de su partida física. En Nicaragua (su país natal), México, España, y todo el continente americano realizaron diferentes actividades en conmemoración por las obras de uno de los grandes renovadores del lenguaje poético en las letras hispánicas.

Félix Rubén García Sarmiento, (bajo el pseudónimo de Rubén Darío) nació un 18 de enero de 1867 en el municipio rural de Metapa (hoy Ciudad Darío), y falleció un 06 de febrero de 1916 producto del alcohol y la enfermedad que erosionó su cuerpo. Sin embargo, su legado se ha extendido por toda Hispanoamérica, siendo una perfecta referencia del modernismo en nuestro idioma, bajo su poética influenciada de escritores franceses.

También es recordado en el mundo entero por su compromiso sociopolítico con las naciones donde incursionó, que fue evidente en algunas de sus obras como A Colón, Abrojos, Canto épico a la gloria de Chile, Rimas y Canto a la Argentina y otros poemas.

En sus obras, predominaron siempre las figuras retóricas, metáforas e imágenes exóticas. Su poesía muestra los gustos y sentimientos de su época de una manera refinada, combinándolos con resonancias musicales. Sus temas de amor, política, naturaleza, orden y armonía hicieron que sus colegas lo proclamaran como el padre de modernismo.

Yo soy aquel que ayer no más decía

el verso azul y la canción profana,

en cuya noche un ruiseñor había

que era alondra de luz por la mañana.

 El dueño fui de mi jardín de sueño,

lleno de rosas y de cisnes vagos;

el dueño de las tórtolas, el dueño

de góndolas y liras en los lagos;

 y muy siglo diez y ocho y muy antiguo

y muy moderno; audaz, cosmopolita;

con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,

y una sed de ilusiones infinita.

 Yo supe de dolor desde mi infancia,

mi juventud…. ¿fue juventud la mía?

Sus rosas aún me dejan su fragancia…

una fragancia de melancolía…

 (Cantos de vida y esperanza I)

 

Con melancolía y desbordados de amor por el más grande literato de su historia, Nicaragua conmemoró el centenario de la muerte de Rubén Darío con múltiples actividades: fue proclamado como “héroe nacional” en la Catedral de León (su lugar de origen), se inauguró el Parque de la Cultura y Dignidad Centenario Rubén Darío y se realizó el Premio Internacional de Poesía Rubén Darío, que obtuvo el argentino Hugo Francisco Rivella, y mención para el cubano Sergio García Zamora.

Aunado a ello, el Banco Central de Nicaragua emitió dos monedas conmemorativas en oro y plata con la efigie del poeta y la leyenda “Príncipe de las letras castellanas”. Por su parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) extendió honores a todo el continente. En Venezuela, se depositó una ofrenda floral en el Panteón Nacional de Caracas. En España, se iluminó de azul la fachada de la Casa de América de Madrid. Azul, porque es color emblemático del modernismo y Azul fue el título que Darío editó en 1888 en Valparaíso, Chile.

Desde el centenario de su nacimiento en 1967 su obra se revalorizó notablemente. Es considerado como la mejor representación de la expresión americana e hispánica, y a él se debe el desarrollo en las letras hispanas de la búsqueda constante de nuevas formas y lenguajes.

Por eso ser sincero es ser potente;

de desnuda que está, brilla la estrella;

el agua dice el alma de la fuente

en la voz de cristal que fluye de ella.

Tal fue mi intento, hacer del alma pura

mía, una estrella, una fuente sonora,

con el horror de la literatura

y loco de crepúsculo y de aurora.

Del crepúsculo azul que da la pauta

que los celestes éxtasis inspira,

bruma y tono menor —¡toda la flauta!,

y Aurora, hija del Sol— ¡toda la lira!

 Pasó una piedra que lanzó una honda;

pasó una flecha que aguzó un violento.

La piedra de la honda fue a la onda,

y la flecha del odio fuese al viento.

 La virtud está en ser tranquilo y fuerte;

con el fuego interior todo se abrasa;

se triunfa del rencor y de la muerte,

y hacia Belén… ¡la caravana pasa!

(Cantos de vida y esperanza I)

Colaboración de @DanielaFeblesM

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