Instante de recuerdo

La imagen sin tiempo de una sombra inmóvil proyectada sobre una pared en el medio de un bosque es el punto de partida de una novela de ideas que obliga al lector a preguntarse de qué material está hecho el pasado, histórico o individual. Sin embargo, lo que en otros autores representa un burdo abuso de la ficción para promover filosofías personales, en El instante de peligro (2015) se convierte en el género cuya oposición es más radical a la reflexión académica: una historia romántica. He allí una propuesta literaria a la cual ponerle atención.

EL instante de peligro

Se trata del segundo libro de ficción de Miguel Ángel Hernández que a su carrera académica como profesor de Historia de Arte de la Universidad de Murcia e investigador invitado de la Universidad de Cornell suma el reconocimiento literario como un ensayista sugerente y narrador de contenido. La novela empieza cuando el profesor Martín Torres recibe una invitación de la artista Ana Morelli para pasar un año en el Clark Art Institute de Williamstown y escribir una obra de ficción sobre los mismos videos que ella utilizaría para hacer las instalaciones que expondrá al final de la residencia. Diez años antes, Martín había estado becado en esa misma institución como académico y todavía estaba pendiente la publicación del libro que nunca había terminado donde resumía sus hallazgos de entonces. Junto a la vergüenza por aquel fracaso, palpita agazapado en el pasado el recuerdo de una relación que desafiaba las convenciones.

Igual que Martín, quien intenta reconstruir una historia a partir de la enigmática sombra que solo podía sugerirle una vaga noción de duración, Hernández escribe sobre un amor pretérito, “una obra oculta y desaparecida que ha influido en todas las demás”. Por medio de la confrontación con una relación del presente, construye “una historia donde el autor funcionaba como un objeto fuera de campo, una especie de artista misterioso –una sombra– con un gran poder de influencia”.

El instante de peligro, igual que su primera novela, Intento de escapada (2013), recuerda que la experiencia artística solo se justifica por su condición emotiva. Puesto que tanto el protagonista de la novela como el mismo Hernández intentan apoderarse de recuerdos mientras estos relampaguean en sus memorias, sobre la novela sobrevuela la presencia insoslayable de Walter Benjamin, para quien la reconstrucción del pasado no significa conocer la realidad de algo sino aprehenderlo en el momento oportuno, en el “instante de peligro” que en la obra del autor nacido en Murcia se define como “un soplo de tiempo en el que la historia puede perderse o ganarse para siempre”. Por eso, el enorme sentimiento de cariño entrañable que suscita la nostalgia de Martín no se encuentra solo en su cuestionamiento del significado del arte y de las relaciones, sino en la epifanía que constituye la realización de que los recuerdos terminan por desvanecerse y que el ahora es, apenas, un instante.

Publicado en Colofón Revista Literaria por Michelle Roche

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