Un Doble Viaje: sobre y “Recuerda que te espero”, de Juan Carlos Méndez Guédez

Por @Marcotrigiano

Sin duda alguna, Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, 1967) es uno de los escritores venezolanos (residente en España desde hace muchos años), más tenaces de las últimas décadas. De firme pulso narrativo, sus novelas y cuentos se caracterizan por un lenguaje de elocuencia poética y es esto, quizás, su más grande acierto. Sus narraciones están minadas de frases y giros poéticos. Sabe que la poesía está en todo, no solo en el lenguaje, y tiene ojo para captar momentos intensamente líricos, imágenes sugerentes o no, que él sabe nutrir con la descripción más lírica posible. No se trata de un artificio: es una virtud, que nos recuerda a aquellos escritores nacionales que lo apostaban todo no solo por una buena historia sino por exprimir las posibilidades de la lengua.

No es del todo extraño ver esto en Méndez Guédez puesto que su profesión y oficio siempre han estado vinculados al conocimiento de la lengua, no desde el punto de vista técnico (que también: es licenciado en Letras, egresado de la UCV), sino que es algo inherente, que va más allá incluso de su afición. No lo he visto en alguna entrevista que le hayan hecho, pero seguramente habrá conversado sobre esto, cuando con acierto rememora el ambiente y la palabra en las que se vio envuelto su desarrollo personal desde la infancia. Por otro lado, recordemos que este larense se inicia en las publicaciones en el terreno fértil del poema. Si mal no recuerdo, su primera publicación en forma de libro es un poemario laureado en algún concurso universitario de su Alma Mater. A su obra llegué a través de un delicioso tomito de cuentos, Historias del edificio (Guaraira Repano, 1994), relatos que aún recuerdo como especialmente bien logrados. “Bradburyana” es una delicia y por muchos años lo utilicé como ejemplo en mis clases en la UCAB.

y recuerda que te espero

Como con todo escritor que uno sigue libro tras libro, no toda su producción nos reporta el mismo placer. Hay libros que te causan una mayor gratitud que otros. No he leído toda su obra pero me atrevo a afirmar que casi su totalidad. Cuando uno se impresiona positivamente por algún título, es inevitable sentir cierta decepción frente a otros de los que esperabas el mismo placer de lectura. Estoy personalmente impactado por la lectura de Una tarde con campanas (2004) y Arena negra (2013). En el primero la anécdota y la añoranza son epicentro de la valía de la historia; en el segundo, el autor rompe la barrera de los géneros y escribe a un tiempo una intensa historia y un hermoso poema. Quizás por esto, Y recuerda que te espero (2015), de la recién estrenada editorial Madera Fina, me haya dado la impresión de ser simplemente un título más de un autor a quien respeto.

No creo tan cierto que en esta nueva novela Méndez Guédez haga mixtura de géneros o subgéneros, sobre todo cuando estos términos técnicos están más cuestionados que nunca. Es una novela con sus recursos, con su propio perfil. No es una imitación. No es artificiosa aunque, según mi gusto (y es solo una cuestión de gustos) el encuentro del escritor y la periodista en la bañera, desde donde reconstruye la historia, se parezca mucho a un artificio, pese a estar bien ensamblado y escrito. Yo me quedo con la anécdota.

¿Hay un sustrato de la historia personal del autor?, pues sí, pero esto no es suficiente para hablar de una literatura de viajes o de una crónica. Es una novela con todas las de la ley. Son recursos de la memoria que se vive literariamente. El autor seguramente sabrá de lo que hablo. ¿“Reportaje”? Mucho menos. No hay géneros. Es una hermosa narración que cumple con lo que la crítica y los historiadores de la literatura han señalado como novela. Nada más. ¿Recuerdan aquello del viaje épico como estructura de la novelística? Pues acá podemos asistir al doble viaje (mental, a través de los recuerdos, y “físico”, acompañando al protagonista en su estado de cuenta de la vida).

Estoy con ansias por leer El baile de madame Kalalú (2016), su última publicación, por dos razones: el título me retrotrae a mi época de la adolescencia y temprana madurez y siempre es bueno viajar a un pasado, así sea por referencia; la otra razón es la prestigiosa editorial que lo publica. Estoy a la espera de poder adquirir el e-book, pues no de otra forma se pueden adquirir las novedades editoriales en este país que, si bien no ha sido uno de lectores, ahora mucho menos en medio de esta debacle económica que vivimos.

Un autor que uno admira y, claro está respeta, debe seguirse. Felicitamos a esta nueva Editorial que se esfuerza por publicar en este mare magnum que un día fue un país, así como a la tenacidad de un escritor que vale la pena ser leído debido al manejo experto del lenguaje y la emoción.

QuéLeer no se hace responsable por las afirmaciones o juicios de valor expresados por los colaboradores en la sección de Reseñas.

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