Gabriela Rosas: erotismo, desamor y poesía

gabriela rosas

Una boca es solo eso

hasta que te abre en dos

y habita la tormenta que eres

entonces, tiemblas

en una boca cabe toda la lluvia.

(Postal, Gabriela Rosas)

Ella tiene ojos vastos de avellana, cabellera larga y voz dulce. Sonríe con una ternura desafiante. Mira con pasión, recita con la mirada. Para ella, leer y escribir poesía es como hacer el amor.

Ella no recuerda cómo ni cuándo comenzó a escribir, pero está segura de que llegó al mundo para vivir en voz alta, como diría Émile Zola. Cada verso que nace de sus dedos es un registro de sus vivencias y de sus más profundos arrebatos.

Ella es poeta con todas las letras. Ha sido laureada con el Primer Premio Nacional de Poesía para Jóvenes Juan Antonio Pérez Bonalde (1995) y Primer Premio de la Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías (2014) mención poesía.

Su nombre: María Gabriela Rosas, autora de La mudanza (1999) y Agosto interminable (2008), Blandos (2013) y Quebrantos (2015) bautizado el pasado 22 de noviembre en la librería Kalathos. A propósito del lanzamiento, la poetisa nos habló de su nueva obra.

***

¿Cuánto duró el proceso para escribir Quebrantos?

Casi tres años. Quebrantos es un álbum de fotografías que insistieron en hacerse  un lugar en el papel, una historia de (des)amor que quiso ser memoria.

Tus poemas suelen tener un toque de erotismo. ¿Qué tan presentes están la sensualidad y la pasión en este nuevo libro?

Están constantemente presentes. No pude separar la memoria corporal de los textos mientras los escribía; creo que eso define este poemario. En él dejé que mi piel y su memoria hablaran, contasen desde la templanza y plenitud, lo vivido. Uno necesita tener su corazón en blanco para amar de nuevo. Sin pasión la vida no existe para mí.

Si los escritores, como los chefs, tuvieran recetas de sus obras, ¿cuáles serían los ingredientes presentes en Quebrantos?

Amor, memoria, piel, el cuerpo todo, vida, música y olvido.

¿Por qué poesía?

Porque la poesía es mi lugar sin lobos. Es mi plegaria. La sintaxis de la poesía me exige la memoria de lo preciso, de lo cierto. Le hace justicia a mis lecturas y a todo lo que siento, también escribo prosa, cuentos y llevo un diario. Es difícil de explicar, la poesía me tomó por asalto un día, me mostró un paisaje del que me es imposible volver. No fui por ella, insisto en ella, sí, en su misterio y embrujo, como el amante en el cuerpo amado.

¿Qué te da más motivos para escribir: el amor o el desamor?

El desamor. Hay más luz en el lugar del desamor. En el amor uno anda ciego. Ciego y desnudo.

Las imágenes relacionadas con la boca suelen tomar mucha fuerza entre tus versos. ¿Qué representan estas figuras en tu poesía?

La boca alimenta, la lengua anticipa, se hace agua ante el deseo, la mordedura es posesión, pero el poseído es uno, siempre es uno. Eros me avasalla. La palabra es símbolo sagrado y, como tal, debe tener el peso justo en el poema, es lo que aspiro. En Breves del cuerpo, la última parte del poemario “Quebrantos” digo: Que la dicha sea un lugar en la piel.  

Dice Emil Cioran que los poemas aplastan a los poetas. ¿Sientes que tus obras también se han vuelto en tu contra en algún momento?

Yo diría que, partiendo de esa sentencia, el amor aplasta. El hecho de haber amado y sido amada intensamente es un regalo. Lo agradezco. Mi nexo fundamental con la poesía es lo amoroso. Negar el amor es negar el mundo. Mientras yo ame y sea amada, mientras tenga algo que decir al respecto y pueda plasmarlo, lo haré. Yo solamente aspiro transmitir mi experiencia, darle mi voz. Decir cómo me pasa el amor, el desamor y el olvido.

¿Dónde están disponibles tus poemarios?

Mis tres primeros poemarios están agotados, el último de mis poemarios editados “Quebrantos” está disponible en Caracas, en la Librería Kalathos.  En Maracaibo pueden conseguirlo en la sede de Ediciones del Movimiento. Para mediados de diciembre estará disponible en otras librerías de la ciudad de Caracas.

***

Una película:

Amélie

Libro favorito:

Papiros amorosos, de Eugenio Montejo

Palabra preferida:  

Madre.

Un temor:

Los duelos. Son una muerte lenta, lentísima.

Una pasión:

Poesía, sexo y amor, para mí, son lo mismo.

Por: Eileen Rada

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