Manadas de libros libres por Sergio Marentes

 

Sin saber el porqué mis libros, uno a uno, comenzaron a abandonar su sitio. Vi cómo se ayudaban entre sí, sin importar su origen o clasificación, ni siquiera su tamaño. Por ejemplo, El Principito sostenía a Crimen y castigo para que este no cayera el vacío mientras, en la parte baja, Madame Bovary lo agarraba de una pierna sin fijarse que, a sus espaldas, El extranjero se reía de ver la escena. El caso es que, en menos de lo que canta un gallo, todos mis libros ya habían ido a parar a la sala, a la cocina y, por supuesto, a la puerta de entrada. Toda la casa se inundó de aquellos animalitos de papel. Unos sobre otros llegaron hasta la cerradura y la giraron para salir. Salieron en fila muy ordenadamente sin mirar atrás. Yo me aferré con fuerza al libro que leía y este, sin compasión alguna, se fue conmigo a rastras y cerró la puerta al salir.

Nunca supe de ellos porque desperté en otra biblioteca en donde el dueño de los libros, imagino, leía un libro que nos indicaba que ya era la hora de escapar.​

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s