“Todo el mundo tiene una hoja en blanco a la que le teme.” Graciela Yáñez Vicentini

“Escribo a veces para los otros y desde los otros, y sin embargo es un placer íntimo y felizmente mío”

La Licenciada en letras, gerente cultural y poeta Graciela Yáñez Vicentini nació el 29 de mayo de 1981; en Caracas, Venezuela. Actualmente lleva la Gerencia Cultural de Kalathos y la asistencia a la dirección de Kalathos Editorial.Ha publicado textos de diversa índole en periódicos y revistas venezolanas.

En el 2015 publica poemario “Íntimo, el espejo”, firmado por su heterónimo Egarim Mirage de la mano de Oscar Todtmann Editores 

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Anteriormente publicó la plaquette de poemas Espejeos al espejo de Egarim Mirage (El pez soluble, 2006 – 2da ed. 2007).  

¿Qué razón lo motiva a escribir?: “Es mi manera más cómoda y natural para comunicarme, conmigo y con los otros.”

¿“Escribir “es una profesión o un hobby?: “Definitivamente: ambos.”

¿Lo más difícil de ser escritor?: “Que no paga. Y en Venezuela, menos.”

 “…Crecí escribiendo, mis recuerdos más remotos son de cuentos que ilustraba”

¿Rutina?: “Mi disciplina es la no rutina. Eso sí: prefiero la noche. El silencio, cuando no hay nadie.”

¿Musa?: “Para responder esto, prefiero citar a Roberto Juarroz: “Me están dictando cosas, pero desde adentro”.”

¿Qué está escribiendo?: “Se llama Poemas amarillos y está firmado por mi heterónima Graciela Alejandra Armando.”

¿Qué libro le hubiese gustado escribir?: “? La pasión según G. H. de Clarice Lispector. En realidad, todo lo que he leído de ella.”

“Todo el mundo tiene una hoja en blanco a la que le teme. La del escritor, para colmo, es literal.”

Recuerda con cuál libro se inició en la lectura: “Uno de los primeros  viene a mi memoria es El árbol generoso por Shel S.”

¿El libro qué dejó una huella en ud?: “en mi adolescencia, El túnel de Sábato, ciertamente. De adulto son demasiados. Estoy cubierta de huellas.”

 

Un libro para iniciarse en la lectura: Piedra de mar de Pancho Massiani. 

Un libro para soñar:El principito de Saint-Exupéry.

Un libro para no leer: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

Un libro para leer en el baño: Compilaciones de Garfield o de Calvin y Hobbes.

Libro de papel o electrónico: ¡De papel, claro!

 

¿Recomienda hacer talleres y cursos literarios?: Sí, claro. Todo depende de para qué se hagan. Si son un sitio de encuentro con la literatura son maravillosos. La escritura es un acto solitario, pero la lectura no tiene que serlo. Y hay circunstancias privilegiadas en que incluso se puede compartir la escritura con otros. Creo que lo que no deben ser los talleres literarios es lugares para el crecimiento y/o enfrentamiento de los egos, conducción de tendencias colectivas que siguen una sola voz, terapia de grupo para escritores o para lo que los escritores escriben – eso es aún más peligroso. La crítica es delicada, pero debe hacerse; la indulgencia literaria es más dañina que la falta de delicadeza. El que no quiere ser criticado que no sea leído.

¿Consejos para un principiante en la escritura?: Que lea. Que lea. Que lea.

¿Qué le falta a su obra?: Tiempo.

¿Qué tan biográfica termina siendo su obra?: Tan biográfica como ficticia. Ése es el juego.

¿Cómo se conecta con el lector?: Los recitales son una manera estupenda de conectarse con los lectores. Uno entrega un poema y ve las caras de quienes lo están recibiendo. Los talleres literarios también. La amistad, ni se diga. Tengo la fortuna de contar con los mejores críticos y correctores literarios que puedo desear, que son mis amigos. Me refiero, claro, a mis amigos de verdad: los que no me dicen pendejadas sobre el texto, ni cuán bonito les parece, ni me miran con esa cara de no haber entendido nada – que siempre va a acompañada de un gran silencio. Eso también he recibido de parte de lectores, y bastante. Pero el lector ideal es el que te lee sin miedo, y te habla sin miedo. Y uno escucha y agradece.

Claro que llega el momento en que el lector se enfrenta solo al texto de uno, sin uno como intermediario, y sin que uno sepa qué pasa entre ellos. Cuando se suelta el libro, ésa es la idea. Que pase a ser del lector. Y uno se borra.

 

Facebook de Graciela Yáñez Vicentini  

ANTES DE LA INDECENCIA, por Graciela Yáñez Vicentini 

Puedes leer la entrevista completa aquí:

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