Ignacio Padilla: “Los libros de cuentos se han convertido en cajones de sastre con textos desparramados”

Ignacio Padilla es un autor con un enorme proyecto mínimo. Se trata de su Micropedia: una tetralogía de colecciones de cuentos temáticos que comenzó con la escritura de Las antípodas y el siglo, hace casi 20 años. La iniciativa corresponde a su preocupación porque el cuento Latinoamericano parece haber perdido la tradición de volúmenes unitarios construidos alrededor de una idea, como fueron El llano en llamas (1953) de Juan Rulfo o Historias de cronopios y famas (1962) de Julio Cortázar. “Los libros de cuentos se han convertido en cajones de sastre con textos desparramados, donde el escritor reúne obras hechas para publicaciones periódicas”, se lamenta Padilla, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Al primer volumen de la Micropedia se le unió en 2008 El androide y las quimeras y, en 2012, Los reflejos y las escarcha, ambas publicadas por la española Páginas de Espuma. Las obsesiones con la otredad, los viajes o los animales que martirizan a Padilla encuentran su vertedero en los doce cuentos que integran cada uno de estos títulos. El que cierra la tetralogía Lo volátil y las fauces es un bestiario que acaba de clasificar a la tercera edición del Premio Ribera del Duero convocado por la editorial española.

La filial mexicana de Editorial Océano publicó en 2014 la primera parte del bestiario constituiría el cuarto libro de la micropedia, con el título Las fauces del abismo. Siguiendo la tradición medieval de Bestiarios, Padilla ha dividido su cuarto libro en tres grandes temas: animales de tierra, de aire y de agua. “Tengo la sensación que después de que trabaje esto escriba un quinto volumen. Este es mi proyecto de vida”. Así se une a un selecto grupo de autores latinoamericanos que han unido lo sucinto a lo bestial, como el citado Cortázar, así como también Juan José Arriola y Jorge Luis Borges. “El animal como monstruo y como mascota nos ha acompañado siempre. En la literatura, en la fe y en la vida cotidiana. Luego de trabajar ensayos sobre la teoría del monstruo y en convivir con mis mascotas (una planta carnívora y un perro) y la irrupción de la violencia en México me interesaron en que este volumen cuentístico fuera una reflexión sobre lo terriblemente humano”, explica  el autor en cuya investigación para este libro primó el interés estilístico.

Padilla es uno de esos neuróticos –así le gusta llamarse: “neurótico romántico”– para quienes la marca de la perfección es la concisión y la esfericidad de lo sucinto. Dice que esta neurosis es típica de los cuentistas que aspiran a una perfección que nunca van a alcanzar. Se declara seguidor de la máxima borgiana que clasificaba a las novelas como escritura para flojos por no considerarlas tan ocupadas del detalle como la narrativa breve. “Mis novelas son cuentos que se fueron de madres”, dice el mexicano nacido en 1968, para quien este género es la oportunidad para “excederse”. Incluso sus ensayos son los hechos por un cuentista: “Son reflexiones sin ficción de eso que como cuentista pienso sobre algún tema”.

De la misma manera en que el origen de sus novela son cuentos recrecidos, cada uno de estos comienza en la mínima expresión de la literatura: una imagen.“Hay escritores de brújula y otros de mapa” explica Padilla: “Estos últimos tienden a visualizar perfectamente sus obras, por eso prefieren escribir novelas. A este grupo pertenecen Mario Vargas Llosa y Jorge Volpi. Pero yo me identifico con el otro tipo de autor y me ubico en el mismo grupo que Gabriel García Márquez, el de los escritores que no saben bien hacia dónde van. Por eso vamos ensayando. Comienzo con una fotografía mental y, como no la comprendo, empiezo a escribir para entender qué significa la imagen que se he formulado como un sueño”.

Esa imagen, sometida a una leve transformación es la base de su estilo. “Algunos de los horrores más trepidantes nacen de ligerísimas transmutaciones de lo cotidiano”, escribe en “Of mice and girls”, uno de los textos contenidos en El androide. En ese extracto de su particular teoría del cuento, como en “El demonio de la Perversidad” de Edgar Allan Poe, demuestra su cercanía con lo siniestro, tal y como lo enunció Sigmund Freud en su ensayo Das unheimliche, donde explica que lo familiar (heimlich), se convierte en unheimlich, que es la palabra que usó Freud para designar lo siniestro, el efecto que causa en el lector cierta literatura de terror.

La obsesión con la otredad representa el motivo más repetido de los cuentos de Padilla. La mujer vista como “el otro” de lo masculino es el asunto central de El androide y las quimeras, título dividido en dos partes: “El androide en nueve tiempos” y “Quimeras de tres orillas”. Como una multitud de robots humanoides con fisonomía masculina –ginoides, para la ciencia ficción– los primeros nueve cuentos del libro versan, entre otras cuestiones insólitas, sobre diosas de la venganza, una niña enamorada de los huesos de un dinosaurio, un hombre que es una mujer, un autómata y hasta Alicia sin el país de las maravillas. En la segunda parte, el retrato de lo femenino es más abstracto al vincular historias fabulosas –como quimeras– con pasiones humanas como la soberbia, en el caso de “La Galatea de Brighton”; la culpa como en “Miranda en Chalons” y el sexo, en “Circe en las galápagos”.

Los cuentos de Padilla se quedan con los lectores durante tiempo después de terminarlos porque su irreverencia ante lo obvio construye pequeños mecanismos de lo siniestro, verdades que secuestran al lector todo lo que dura el cuento hasta que lo dejan pasmado de un knockout. Su narrativa breve es, entonces, un tributo al criterio cortazariano de la esfericidad.

Publicado en Colofón Revista Literaria por Michelle Roche

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s